Secretos bajo una nueva luz
El autor de "La auténtica Odessa" revela datos sobre la vida y el
secuestro del jerarca nazi Adolf Eichmann, ocurrido hace 50 años.
Por Uki Goñi - CLARÍN - Revista Ñ - Viernes, 30 de abril 2010
|
Eichmann administró una granja de conejos en Joaquín Gorina en la provincia de Buenos Aires.
|
La historia de Adolf Eichmann, el jerarca nazi responsable de la logística del exterminio de judíos en campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial, es una sucesión de ocultamientos tan mayúsculos que equivaldría a tener elefantes escondidos en cajas de fósforos en la cocina sin que los vecinos se den cuenta. Y dado que 10 años de su vida Eichmann los pasó en la Argentina, los vecinos ciegos hemos sido también nosotros.
¿Es posible que 50 años después de su secuestro, que se cumplen el 6 de mayo, con todo lo que se ha escrito y filmado, todavía haya secretos sobre Eichmann, y en particular, sobre Eichmann en la Argentina? La respuesta es un gigantesco jawohl.
El primer afirmativo viene de Gerald Steinacher, un austríaco vecino del Sudtirol, esa zona del norte de Italia que resultó tan hospitalaria a nazis en fuga en 1945-50. Investigando mi libro, descubrí en los archivos de la Cruz Roja en Ginebra que criminales como Eichmann y Josef Mengele recibieron documentos reales, pero con datos falsos, de la comunidad sudtirolesa de Termeno en 1948. En Italia dije una vez que sería bueno que alguien fuera a los archivos de Termeno a echar una ojeada. Steinacher levantó el guante, produciendo un excelente libro "Nazis auf der Flucht" que relata con lujo de detalle la complicidad de los sudtiroleses en la huída. (En Termeno, Steinacher descubrió que las cajas del año 1948 habían "desparecido")
"El caso Eichmann sigue sin resolverse, lo cual parece contradictorio visto la atención mundial que ha recibido," dice Steinacher. "En especial nos faltan detalles de su estadía en Argentina y cómo fue en realidad el operativo de secuestro de la MOSSAD." Pero Steinacher sigue obsesionado con la complicidad italiana. "Italia actuó como un "Reichsautobahn" (autopista del Reich) y el Sudtirol fue un verdadero agujero negro por el que se escabulleron los nazis con la complicidad de los germanos étnicos de la zona."
En Hamburgo, almorcé con la filósofa Bettina Stangneth, cuyo libro "Eichmann in Argentinien" promete demoler varios mitos cuando aparezca en Alemania este año. "Lo que más me sorprende es la gran cantidad de personas que compartieron la 'vida secretaš de Eichmann en 1950-60," dice Stangneth. "Eichmann sobrevivió gracias a una red de personas en Alemania y en Argentina que conocían perfectamente donde estaba."
Pero la pieza fundamental está por ser develada por una periodista alemana con ideas poco convencionales sobre el secuestro. Se trata de Gaby Weber, quien está convencida que el Mossad todavía oculta detalles claves sobre el caso Eichmann.
En completa soledad, Weber ha batallado durante años ante un juzgado en Alemania para lograr que el BND (el servicio secreto alemán) haga públicas las 4.500 páginas de su expediente Eichmann. Yo ya había escuchado de boca de académicos alemanes el escándalo que significa el silencio continuado del BND. Eso pronto cambiará, gracias a Weber: "Estoy esperando la decisión de la corte, puede darse en cualquier momento. Es muy importante darse cuenta de que en aquella época estos crímenes prescribían a los 20 años. Los nazis se consideraban un 'gobierno en espera' y el gobierno en Bonn no quería pelea con ellos."
Quizás por sus teorías, Weber no ha recibido ni una palabra de apoyo de Israel para la apertura del archivo del BND. "Escribí a todos los diputados del Knesset, me contestaron dos. No les importa la verdad histórica, ni siquiera sobre un criminal de guerra nazi." Tal calculado desinterés es moneda corriente para los que estudiamos estos temas. Lo que para nosotros es historia, para los guardianes de los archivos, es política.
Es una tarea lenta derribar mentiras, porque somos nosotros quienes las consumimos, los que no osamos contradecir a los poderosos que las poducen. ¿Cómo puede ocultarse sino a plena luz del día una maquinaria que mata millones? ¿Cómo pudieron ocultarse entre nosotros aquellos maquinistas? En realidad, como bien dice Stangneth, no es que estuvieran tan ocultos.
Sigo argumentando, en Alemania, que la complicidad del BND con los nazis no puede avergonzar a nadie en Alemania hoy. Tampoco puede avergonzarnos a los argentinos la complicidad de antepasados muertos. Lo único bochornoso es que nos pesquen a nosotros ocultando información.
A ambos lados del Atlántico siguen intentando tapar lo intapable. Creen que la mejor respuesta es ensalzar datos dudosos, como que la Argentina recibió más judíos tras la guerra que cualquier otro país del continente americano, o que los alemanes han hecho ya suficiente para reparar lo irreparable. Pero es inútil agregarse escarapelas bajo la sombra: nadie las ve. Lo necesario
es ponerse en la luz.