La Guerra del Cerdo
Novela de Bioy Casares llevada al cine por director italiano
por Uki Goñi
21 mayo 2011
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Victor Laplace y el director italiano David Putortí durante el rodaje. Tope de página: Victor Laplace y la actriz principal Vera Carnevale. (Fotos: Daniela Villalba)
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Fruto de la larga obsesión de un cineasta que trabajó con gigantes del cine italiano tales como Michelangelo Antonioni y Marco Ferreri, se acaba de terminar de filmar en Buenos Aires una nueva versión de la célebre novela "Diario de la Guerra del Cerdo" del autor argentino Adolfo Bioy Casares.
La coproducción italo-argentina será la opera prima del director italiano David Putortí, quien adquirió los derechos de la novela de la sucesión Bioy Casares en Europa hace una década.
El cineasta quedó impresionado por la actualidad de la clásica obra, que relata una "revolución" de jóvenes que deciden exterminar a los "cerdos", a todos los mayores de 60 años.
"Cuando leí la novela me impresionó porque la sentí una obra muy actual," dice el director. "Bioy Casares se basó en aquel mayo del 1968, pero la tensión generacional es algo que explota cíclicamente. Hoy se siente muy fuerte, especialmente en Italia que es el país con la población más avejentada de Europa."
La película es protagonizada por el veterano Víctor Laplace y la juvenil Vera Carnevale, quienes interpretan el amor que nace entre un "cerdo" y una joven que decide ampararlo de la matanza que sacude las calles de una ciudad que en la novela es Buenos Aires pero en la película será una localidad indefinida del planeta.
"Estuve 10 años desde que compré los derechos como un joven ayudante de dirección en el 2001 hasta que la empecé a filmar ahora en el 2011," dice Putortí. "Me acuerdo cuando nerviosamente mandé el primer fax al agente de los derechos en Barcelona y las negociaciones que siguieron hasta que en el 2003 visité al hijo del autor, el abogado Fabián Bioy, en París. Tuve la suerte que su hijo se entusiasmó con mi guión." (El hijo de Bioy, quien vivía en París, murió allí en el 2006).
La existencia de una anterior versión cinematográfica de la novela rodada por Leopoldo Torre Nilsson en 1975 no intimidó a Putortí, gracias a un espaldarazo importante. "Fabián Bioy me comentó que a su padre no le gustó esa versión y se entusiasmó con la idea de hacer una nueva".
Aunque de origen italiano, Putortí se estableció en París hace 20 años, donde rodó varias películas como asistente de Marco Ferreri, el trascendente director de clásicos tales como "La gran comilona" y "La donna scimmia".
"Cuando lo conocí, Ferreri tenía 64 años y estuve con él hasta que murió a los 68. Era una leyenda. Un día sentados en un café en St. Germain con Ferreri, pasaba el presidente Francois Mitterand con su comitiva. Mitterand lo vio a Ferreri y se separó de la comitiva hasta nosotros para saludarlo".
Con Ferreri inclusive casi filman otra célebre novela argentina, esta vez del autor Tomás Eloy Martínez. "Poco antes de morir, Ferreri me llamó de improviso una noche para decirme que iba a filmar "Santa Evita" y me pidió que leyera el libro y le subrayara en rojo todo lo que era vida y en azul todo lo que era muerte."
Luego vinieron colaboraciones en algunas de las más importantes películas de los últimos años en Italia, inclusive una con Antonioni (autor de otros clásicos tales como "Blow-Up", basada en un cuento del argentino Julio Cortazar, y "El pasajero").
Pero fue igualmente una creciente decepción con el actual cine italiano que decidió a Putortí bucear en aguas argentinas para su primer proyecto como director.
"Hoy es el punto más bajo del cine italiano, se hace un cine vacío, que no debe inquietar, que lleva a la nada. Me hace recordar al cine del fascismo de pre-guerra, un cine banal, romances de teléfonos blancos. Con esta película estoy proponiendo un cine más fuerte, mostrar que el hombre tiene sus puntos débiles."
Para ello la novela de Bioy Casares encaja perfectamente, según el director. "La novela es una metáfora de la fragilidad del ser humano, se postula en contra del mito aceptado que la vejez es buena y sabia. En este relato, el hombre no mejora con la edad, sino que entra en una curva que baja y lo único que puede salvarlo es tomar conciencia de esa fragilidad."
Aunque rodada íntegramente en la Argentina, la posproducción y doblaje al italiano (aunque también se editará una versión en español) se desarrolla ahora en Roma, a donde Putortí dice que llegó con una carga de energía vital producida por el rodaje en Buenos Aires.
"Fue una experiencia muy fuerte. Acá en los actores y en el equipo encontré una fuerza muy linda, hay un poder que anima a los actores que en Italia no existe más. Italia es una país muy viejo con una clase política muy avejentada donde todo se paraliza y hay malestar porque la gente joven no tiene espacio. Todo tiende a conservarse, que es una cosa buena por el importante pasado histórico que conservamos, pero también tiene un aspecto negativo que es muy palpable."
LA GUERRA DEL CERDO
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